¿Se pueden quitar o cambiar las carillas dentales?

Una de las dudas más habituales antes de realizar un tratamiento con carillas dentales es qué ocurrirá con ellas dentro de muchos años.¿Hay que cambiarlas después de un tiempo? ¿Se pueden retirar? ¿Qué ocurre con el diente natural si algún día necesitamos sustituir una carilla?La respuesta depende fundamentalmente de cómo se realizó el tratamiento inicial, cuánto tejido dental se conservó y cómo se ha mantenido esa carilla a lo largo del tiempo.Una carilla no necesita cambiarse simplemente porque hayan pasado 10, 15 o 20 años.Si continúa bien adaptada, estética y funcional, y el diente y la encía están sanos, puede seguir perfectamente en boca.Y si en algún momento hay que sustituirla, volvemos a estudiar ese diente y decidimos qué necesita en ese momento.Pensar en el futuro del diente forma parte del tratamiento desde el primer día.

¿Se pueden quitar las carillas dentales?

Sí.

Una carilla dental puede retirarse cuando existe una razón clínica o estética para hacerlo.

Pero retirar una carilla no significa simplemente “despegarla”.

Está adherida al diente mediante un protocolo diseñado precisamente para conseguir estabilidad y duración.

Por eso su retirada debe realizarse de forma controlada, intentando preservar al máximo el esmalte y la estructura dental existente.

Después valoramos cómo está el diente y decidimos cuál es el siguiente paso.

Por este motivo preferimos no utilizar de forma general la palabra “reversible” cuando hablamos de carillas.

 

¿Qué ocurre si la carilla se colocó sin preparación dental?

Cuando realizamos una carilla ultrafina o microcarilla sin preparación dental, la estructura del diente debe permanecer intacta.

La técnica es fundamentalmente aditiva: añadimos la cerámica sobre el esmalte sin eliminar tejido dental.

Esto supone una gran ventaja desde el punto de vista conservador.

Pero incluso en estos casos no debemos interpretar que una carilla puede quitarse años después como si simplemente retiráramos una funda.

La adhesión está diseñada para ser estable.

Si algún día necesitamos retirarla, lo hacemos de forma controlada y después comprobamos el estado de la superficie dental.

Conservar el diente intacto es una enorme ventaja, pero no significa que retirar una carilla sea un procedimiento trivial.

¿Hay que cambiar las carillas cada 10 o 15 años?

No.

Las carillas no tienen una fecha de caducidad automática.

Las carillas de porcelana pueden mantenerse en muy buenas condiciones durante 20 años o más cuando están correctamente indicadas, realizadas y cuidadas.

Por eso no sustituimos una carilla porque haya alcanzado una determinada edad.

Valoramos cómo está.

Nos fijamos en:

  • su adaptación;
  • la integridad de la cerámica;
  • el estado de la encía;
  • la mordida;
  • la función;
  • y el estado del diente natural.

También existe un factor muy importante: el cuidado del paciente.

Una buena higiene, la limpieza interdental, las revisiones periódicas y seguir las recomendaciones de mantenimiento ayudan a que el tratamiento se conserve durante más tiempo.

Cuanto mejor cuidamos el conjunto formado por diente, carilla y encía, mejores posibilidades tenemos de mantenerlo durante muchos años.

¿Cuándo puede ser necesario cambiar una carilla?

Cuando una carilla está bien indicada, correctamente realizada y controlada periódicamente, lo habitual es mantenerla mientras siga funcionando bien.

Puede ser necesario sustituirla en situaciones concretas, por ejemplo:

  • una fractura;
  • un traumatismo o accidente;
  • un cambio estético importante con el paso de los años;
  • o una situación clínica que haga aconsejable realizar una nueva carilla.

Las carillas, igual que los dientes naturales, pueden sufrir un golpe o un accidente.

Pero muchas de las complicaciones que pueden aparecer en tratamientos mal planificados deben prevenirse desde el inicio.

Por eso antes de colocar una carilla estudiamos mordida, función, desgaste, encías y cantidad de esmalte disponible.

Y después seguimos controlando su evolución en las revisiones periódicas.

La prevención también forma parte del tratamiento.

¿Qué ocurre si una carilla se rompe?

Si una carilla de porcelana se fractura de forma que compromete su integridad, sustituimos esa carilla por una nueva.

No significa que el tratamiento haya “fallado”.

Un traumatismo capaz de fracturar una carilla también podría fracturar un diente natural.

La diferencia está en haber planificado previamente el tratamiento para reducir al máximo los riesgos evitables.

Por eso estudiamos la mordida, la función y, cuando es necesario, utilizamos sistemas de protección.

Cuando aparece una fractura accidental, tratamos la carilla afectada y conservamos todo lo demás que está funcionando correctamente.

¿Hay que cambiar todas las carillas si se rompe una?

No.

Si una carilla necesita sustituirse, se cambia esa carilla.

Las demás no tienen por qué tocarse si están correctamente adaptadas, estéticas y funcionales.

El reto está en conseguir que la nueva carilla se integre perfectamente con las anteriores.

Para ello debemos reproducir:

color, translucidez, textura, brillo, forma y proporción.

Eso es especialmente importante en los dientes anteriores, donde pequeñas diferencias pueden ser perceptibles.

¿Qué ocurre con el diente natural cuando retiramos una carilla?

El diente sigue estando debajo.

Por eso damos tanta importancia a conservar la mayor cantidad posible de esmalte desde el primer tratamiento.

Después de retirar una carilla valoramos la superficie dental y decidimos qué necesita ese diente en ese momento.

En muchos casos podremos realizar una nueva carilla.

Pero no damos por hecho que simplemente tengamos que copiar exactamente la anterior.

Con el paso de los años pueden haber cambiado las proporciones, los dientes vecinos, la encía o las necesidades estéticas del paciente.

Volvemos a estudiar el diente antes de volver a tratarlo.

¿Cambiar una carilla significa desgastar más el diente?

No necesariamente.

Nuestro objetivo sigue siendo conservar todo el tejido dental sano posible.

Si la carilla anterior se retira de forma controlada y existe suficiente esmalte, podemos volver a trabajar de manera muy conservadora.

Cambiar una carilla no significa automáticamente realizar una preparación mayor.

Depende de cómo se encuentre el diente y del tratamiento que necesitemos realizar.

¿Qué ocurre si quiero cambiar mis carillas porque ya no me gusta su aspecto?

También puede ocurrir.

A veces recibimos pacientes que llevan carillas o tratamientos estéticos realizados hace años y desean modificar:

  • color;
  • forma;
  • longitud;
  • volumen;
  • o proporciones.

Antes de sustituir nada estudiamos qué es exactamente lo que queremos mejorar.

En ocasiones basta con cambiar una o dos carillas.

En otras puede ser conveniente replantear parte del tratamiento para recuperar una mayor armonía.

Cambiar una sonrisa no significa necesariamente cambiar todas las carillas.

¿Qué ocurre si las encías han cambiado con los años?

Las encías también pueden cambiar con el tiempo.

En consulta recibimos pacientes con tratamientos realizados previamente que presentan recesiones gingivales, márgenes visibles o problemas de integración entre el diente, la carilla y la encía.

En estos casos primero estudiamos qué ha ocurrido.

Puede ser necesario tratar la encía, modificar la carilla o plantear una nueva solución.

En nuestros propios tratamientos damos mucha importancia al estado periodontal desde el principio y controlamos periódicamente la relación entre diente, carilla y encía.

Esto permite detectar pequeños cambios antes de que se conviertan en un problema mayor.

¿Qué importancia tiene haber conservado esmalte?

Mucha.

El esmalte es especialmente favorable para la adhesión de las carillas.

Además, conservar estructura dental nos deja más posibilidades para el futuro.

Por eso intentamos mantener la máxima cantidad de esmalte siempre que el caso lo permita.

Pero ser conservador no significa evitar cualquier preparación a cualquier precio.

Significa intervenir solo donde es necesario para conseguir una carilla bien integrada, natural, funcional y estable.

¿Qué diferencia hay entre cambiar una carilla de porcelana y una de composite?

Son materiales diferentes y su mantenimiento también lo es.

El composite puede permitir determinados retoques, pulidos o reparaciones.

Pero eso no significa que intervenir repetidamente sobre él sea inocuo.

En algunas ocasiones, retirar, reparar o sustituir composite puede suponer un mayor desgaste de la superficie dental, especialmente cuando es difícil diferenciar claramente dónde termina el material y dónde empieza el diente.

La carilla de porcelana, cuando está correctamente indicada y adherida, ofrece una elevada estabilidad estética y una gran longevidad.

Cuando necesita sustituirse, retiramos esa carilla de forma controlada y realizamos una nueva intentando preservar al máximo el diente natural.

Nuestro objetivo no es que un tratamiento sea fácil de reparar muchas veces. Nuestro objetivo es que necesite el menor número posible de intervenciones a lo largo de los años.

¿Puedo quitarme las carillas y quedarme sin ninguna?

Depende de cómo se realizó el tratamiento inicial.

Si las carillas fueron completamente aditivas y no hubo preparación dental, la estructura dental debería haberse mantenido intacta.

Si existió una mínima preparación, la situación será diferente.

Por eso no prometemos de manera general que las carillas sean un tratamiento “reversible”.

Una cosa es conservar íntegramente el diente y otra asumir que retirar una carilla adhesiva no requiere ninguna actuación clínica posterior.

¿La higiene influye en cuánto duran las carillas?

Sí.

El éxito de un tratamiento no depende únicamente de la cerámica o de la técnica utilizada.

También depende de cómo cuidamos la boca después.

Una buena higiene ayuda a mantener sanas las encías y los tejidos que rodean las carillas.

Recomendamos:

  • un correcto cepillado;
  • limpieza interdental;
  • revisiones periódicas;
  • higienes profesionales cuando estén indicadas;
  • evitar utilizar los dientes como herramientas;
  • y seguir las recomendaciones específicas de cada caso.

Cuando existe bruxismo o alguna situación funcional que lo requiera, también indicamos las medidas de protección adecuadas.

Una carilla bien hecha necesita también una boca bien cuidada.

Preguntas frecuentes sobre quitar o cambiar carillas

¿Duele quitar una carilla dental?

La retirada se realiza mediante procedimientos controlados y adaptados al tipo de carilla.
El objetivo es eliminar el material preservando al máximo el esmalte y la estructura dental.

¿Puedo cambiar el color de mis carillas?

Una carilla de porcelana ya terminada no puede aclararse con un blanqueamiento dental.
Si un paciente desea modificar de forma importante el color, debemos valorar si está indicada la sustitución.

¿Las carillas duran toda la vida?

No hablamos de una duración ilimitada.

Pero las carillas de porcelana pueden mantenerse 20 años o más cuando están correctamente indicadas, realizadas y mantenidas.

La longevidad depende tanto de la calidad del tratamiento inicial como del cuidado y seguimiento posterior.

El futuro de una carilla empieza el día que planificamos el tratamiento

Cuando realizamos un tratamiento con carillas no pensamos únicamente en cómo se verá la sonrisa al terminar.

Pensamos también en cómo queremos que ese diente llegue a los próximos 10, 15 o 20 años.

Por eso damos tanta importancia al diagnóstico, a conservar esmalte siempre que sea posible, a una correcta adhesión, a la función y al seguimiento periódico.

También necesitamos la colaboración del paciente.

Una buena higiene, el autocuidado y las revisiones periódicas ayudan a mantener las carillas durante más tiempo y en mejores condiciones.

En nuestra práctica clínica vemos además algo que nos recuerda constantemente la importancia de hacer bien las cosas desde el principio: recibimos pacientes con tratamientos complejos realizados hace muchos años que todavía pueden mantenerse en excelentes condiciones cuando fueron bien planificados y cuidados.

Las carillas de porcelana también pueden presentar una longevidad muy elevada.

En Instituto Volpe realizamos revisiones periódicas cada seis meses y nuestros tratamientos con carillas cuentan con una garantía de 15 años, conforme a las condiciones establecidas.

Nuestro objetivo no es realizar una carilla pensando en cuándo habrá que cambiarla. Es realizarla para que permanezca sana, estética y funcional durante muchos años, preservando al máximo el diente natural.

 
 
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