Hay personas que tienen unos dientes sanos y bien colocados, pero sienten que uno o ambos incisivos laterales superiores son demasiado pequeños, estrechos o puntiagudos.
De hecho, muchas veces han sido así desde siempre.
El paciente quizá no sepa exactamente qué ocurre, pero sí percibe que hay algo que rompe la continuidad de la sonrisa.
En algunos casos se trata de incisivos laterales conoides.
Y entonces aparece una pregunta muy habitual:
“¿Se puede dar a estos dientes una forma más natural?”
En muchos casos, sí.
Podemos hacerlo mediante composite o mediante carillas, especialmente cuando necesitamos añadir forma y volumen conservando al máximo el esmalte natural.
Pero el objetivo no es simplemente hacer el diente más grande.
Queremos recuperar una forma que encaje de manera natural entre el incisivo central, el canino y el resto de la sonrisa.
¿Qué es un incisivo lateral conoide?
El incisivo lateral es el diente que se encuentra entre el incisivo central y el canino.
En algunas personas, uno o ambos laterales se desarrollan con una forma más estrecha y puntiaguda de lo habitual.
Es lo que conocemos como incisivo lateral conoide.
El diente existe y puede estar completamente sano, pero su tamaño y su anatomía son diferentes.
Puede ser:
- más estrecho;
- más corto;
- más puntiagudo;
- o combinar varias de estas características.
Sin embargo, no siempre necesita tratamiento.
Pero al encontrarse en una zona muy visible, puede influir bastante en la armonía de la sonrisa.
¿Por qué un lateral conoide puede llamar tanto la atención?
Porque ocupa una posición muy importante.
El incisivo lateral crea la transición entre el incisivo central, normalmente más ancho, y el canino.
Cuando ese lateral es demasiado estrecho o pequeño, puede aparecer:
- un espacio entre dientes;
- una diferencia de tamaño evidente;
- una sensación de asimetría;
- o una transición poco armónica entre central y canino.
En estos casos, muchas veces el problema no está en el color ni en la posición dental.
Está simplemente en la forma y las proporciones.
Y eso es importante porque cambia completamente la manera de plantear el tratamiento.
¿Es lo mismo un incisivo conoide que un diente pequeño?
No exactamente.
Un diente puede ser pequeño y conservar una forma bastante normal.
El incisivo conoide, en cambio, presenta además una anatomía característica: suele ser más estrecho y más afilado.
Por eso no buscamos únicamente aumentar su tamaño.
Por tanto, tenemos que reconstruir una forma dental natural.
¿Cómo podemos mejorar la forma de un incisivo conoide?
En muchos casos podemos hacerlo mediante técnicas adhesivas y muy conservadoras.
El objetivo suele ser añadir estructura para mejorar:
- anchura;
- longitud;
- contorno;
- proporciones;
- y relación con los dientes vecinos.
Podemos utilizar composite, carillas ultrafinas o carillas de porcelana, dependiendo de las características del caso.
Lo importante es que normalmente partimos de un diente al que le falta volumen.
Eso nos permite plantear tratamientos fundamentalmente aditivos.
Cuando necesitamos recuperar forma, intentamos añadir lo que falta sin eliminar tejido sano de manera innecesaria.
¿Cuándo pueden utilizarse carillas ultrafinas?
Las carillas ultrafinas pueden ser especialmente interesantes cuando el lateral necesita ganar forma y existe espacio suficiente para hacerlo.
En casos favorables podemos añadir cerámica para recuperar:
- una anchura más natural;
- una longitud adecuada;
- un borde más armónico;
- y una mejor transición hacia los dientes vecinos.
Por tanto, esto puede permitir un tratamiento muy conservador.
Pero no todos los incisivos conoides pueden tratarse exactamente igual.
También debemos valorar:
- posición del diente;
- esmalte disponible;
- mordida;
- espacios;
- color;
- y cantidad de cambio necesaria.
La mejor carilla no es necesariamente la más fina. Es la que permite reconstruir bien el diente conservando el máximo tejido sano posible.
¿También puede utilizarse composite?
Sí.
El composite puede ser una excelente opción, especialmente cuando necesitamos un cambio pequeño o localizado.
Nos permite añadir material directamente sobre el diente y modificar su anatomía.
Puede ser útil para mejorar:
- anchura;
- forma;
- pequeños espacios;
- o determinadas proporciones.
En algunos pacientes será suficiente.
En otros, especialmente cuando buscamos modificar varios dientes o queremos determinadas características estéticas y de estabilidad, podremos valorar porcelana.
Composite y porcelana no compiten entre sí. Cada uno tiene sus indicaciones.
¿Cómo elegimos entre composite y porcelana?
No existe una respuesta única.
Valoramos:
- cuánto volumen necesitamos añadir;
- tamaño inicial del lateral;
- esmalte disponible;
- posición dental;
- color;
- mordida;
- número de dientes que vamos a tratar;
- y expectativas del paciente.
Un cambio pequeño puede resolverse perfectamente con composite.
Cuando necesitamos una modificación mayor o buscamos una integración estética muy precisa entre varios dientes, la porcelana puede ofrecer otras ventajas.
Primero decidimos qué necesita el diente. Después elegimos el material.
¿Qué ocurre cuando hay espacios alrededor del lateral conoide?
Es bastante frecuente.
Al ser un diente estrecho, pueden quedar pequeños espacios a uno o ambos lados.
Aquí no debemos pensar simplemente en “rellenar el hueco”.
Primero estudiamos:
- cuánto espacio existe;
- dónde está situado;
- cuánto debería aumentar el lateral;
- y cómo quedarán las proporciones después.
A veces bastará con modificar el lateral.
En otros casos puede ser más natural repartir pequeñas modificaciones entre varios dientes.
Cerrar un espacio correctamente significa conseguir que, después, los dientes sigan pareciendo proporcionados.
¿Y si el lateral además está mal colocado?
Entonces tenemos que distinguir entre dos problemas diferentes:
la forma del diente
y
su posición.
Si el lateral está bien colocado pero tiene una anatomía conoide, podemos centrarnos en modificar su forma.
Si está rotado, desplazado o fuera de posición, puede ser conveniente valorar ortodoncia.
Y en determinados pacientes podemos combinar ambas cosas.
Mover un diente y cambiar su forma son tratamientos diferentes, aunque a veces formen parte del mismo plan.
¿Hay que tratar siempre los dos incisivos laterales?
No.
Puede existir un lateral conoide solo en un lado.
Si conseguimos integrarlo correctamente con los dientes vecinos, podemos tratar únicamente ese diente.
Cuando ambos laterales presentan la misma alteración, puede tener sentido trabajar sobre los dos para recuperar equilibrio.
Pero incluso entonces no buscamos hacerlos idénticos.
La naturalidad no depende de una simetría perfecta, sino de unas proporciones armónicas.
¿Puede cambiarse también el color?
Sí, pero no siempre es necesario.
Por ejemplo, hay pacientes cuyo lateral conoide tiene un color perfectamente adecuado y solo necesita mejorar la forma.
En ese caso podemos intentar mantener un tono muy cercano al natural.
Si además queremos modificar el color, tenemos que planificar conjuntamente:
- material;
- espesor;
- translucidez;
- color del diente;
- y resultado final.
En carillas muy finas, el color del diente natural puede influir en el resultado.
Por eso forma y color se planifican juntos.
¿Qué ocurre cuando solo tratamos un diente?
Estos casos pueden ser especialmente exigentes.
Cuando restauramos un único lateral, todos los dientes que lo rodean permanecen naturales.
Tenemos que conseguir que el nuevo diente se integre en:
- color;
- forma;
- textura;
- brillo;
- translucidez;
- y proporciones.
No queremos crear un diente demasiado perfecto que destaque frente a los demás.
El mejor resultado es aquel en el que el lateral tratado deja de llamar la atención.
¿Cómo sabemos qué forma debe tener?
No utilizamos una plantilla igual para todos.
Estudiamos:
- tamaño de los incisivos centrales;
- forma del canino;
- espacio disponible;
- longitud dental;
- línea de sonrisa;
- labios;
- simetría;
- y características del rostro.
El incisivo lateral suele ser más pequeño que el central, pero debe mantener una relación armónica con él.
Una sonrisa natural no tiene dientes idénticos. Tiene dientes diferentes que funcionan bien juntos.
¿Puede ayudarnos el mock-up?
Sí, especialmente cuando queremos valorar cuánto volumen necesitamos añadir.
Con una planificación previa podemos estudiar:
- nueva anchura;
- longitud;
- cierre de espacios;
- relación con los centrales;
- y aspecto general de la sonrisa.
Cuando está indicado, un mock-up dental permite trasladar provisionalmente esa propuesta a la boca.
Además, esto puede ayudar mucho al paciente, sobre todo cuando teme que el lateral pueda quedar demasiado grande.
Ver la propuesta antes del tratamiento ayuda a tomar decisiones con más tranquilidad.
¿Es lo mismo un incisivo conoide que una agenesia?
No.
En un incisivo conoide, el diente existe pero tiene una forma y un tamaño diferentes.
En una agenesia, el incisivo lateral no se ha desarrollado.
Por tanto, son situaciones distintas.
En la agenesia no estamos simplemente cambiando la forma de un diente pequeño.
Tenemos que planificar cómo reconstruir la arquitectura de la sonrisa cuando ese diente no existe.
Por eso merece un artículo específico.
¿Cómo estudiamos un incisivo lateral conoide en Instituto Volpe?
Empezamos mirando toda la sonrisa.
No únicamente el diente pequeño.
Valoramos:
- espacio disponible;
- posición dental;
- forma de los incisivos centrales;
- relación con los caninos;
- esmalte;
- color;
- mordida;
- y expectativas del paciente.
Cuando aporta información al caso podemos utilizar fotografías clínicas, escáner intraoral 3D y planificación digital.
Después decidimos cuánto necesitamos añadir y cuál es la técnica más conservadora para conseguirlo.
Puede ser composite.
También puede ser una carilla ultrafina.
En otros casos, puede ser una carilla de porcelana.
Y en determinados casos podemos combinar el tratamiento con ortodoncia.
No empezamos preguntándonos qué carilla vamos a colocar. Empezamos preguntándonos qué forma necesita ese diente para volver a integrarse en la sonrisa.
Preguntas frecuentes sobre incisivos laterales conoides
¿Un incisivo conoide tiene algún problema de salud por tener esa forma?
No necesariamente.
Puede ser un diente completamente sano.
El tratamiento suele plantearse cuando su forma o tamaño afecta a la estética, genera espacios o existe alguna otra necesidad clínica.
¿Es obligatorio corregir un incisivo lateral conoide?
No.
Si el diente está sano y al paciente le gusta su sonrisa, no existe ninguna obligación de modificarlo.
La decisión estética también pertenece al paciente.
¿El tratamiento puede realizarse solo sobre el lateral, sin tocar los dientes vecinos?
En algunos casos, sí.
Dependerá del espacio disponible y de las proporciones finales.
Cuando podemos conseguir una buena integración tratando únicamente el lateral, no hay razón para intervenir sobre otros dientes.
¿Es posible corregir un lateral conoide manteniendo su color natural?
Sí.
Si el color es adecuado, el objetivo puede ser únicamente recuperar forma y proporciones.
No todas las carillas tienen que utilizarse para conseguir dientes más blancos.
¿El resultado tiene que ser completamente simétrico?
No.
Una pequeña asimetría forma parte de muchas sonrisas naturales.
Buscamos equilibrio y armonía, no fabricar dos lados matemáticamente idénticos.
Recuperar la forma sin perder la naturalidad
Un incisivo lateral conoide no necesita simplemente hacerse más grande.
Necesitamos entender qué anchura, longitud y forma necesita para recuperar su lugar dentro de la sonrisa.
En algunos pacientes podremos conseguirlo de manera muy conservadora mediante composite.
En otros, una carilla ultrafina o una carilla de porcelana puede permitirnos reproducir mejor la anatomía y la integración estética.
Y cuando exista además un problema de posición, podemos combinar el tratamiento con ortodoncia.
El objetivo no es que el nuevo lateral destaque. Es que deje de destacar y vuelva a formar parte de la sonrisa con naturalidad.