Hay personas que desde muy jóvenes observan que uno o varios dientes tienen manchas, pequeños surcos, zonas irregulares o una forma distinta al resto.
A veces apenas se nota.
En otros casos, afecta a dientes muy visibles y puede hacer que la persona sienta que su sonrisa no es del todo uniforme.
Una de las posibles causas es la hipoplasia del esmalte.
Y cuando afecta a la zona estética, suele aparecer una pregunta:
“¿Esto se puede mejorar con carillas?”
En algunos casos, sí.
Pero antes de pensar en una carilla necesitamos entender qué le ocurre realmente a ese diente, cuánto esmalte sano conserva y qué parte necesita tratamiento.
Porque una alteración del esmalte no significa automáticamente que tengamos que cubrir todo el diente.
Nuestro objetivo es corregir lo necesario y conservar todo lo demás.
¿Qué es la hipoplasia del esmalte?
El esmalte es la capa más externa y dura del diente.
La hipoplasia aparece cuando, durante la formación del diente, no se desarrolla la cantidad habitual de esmalte en una zona determinada.
Por eso podemos encontrar:
- pequeños surcos;
- depresiones;
- zonas más finas;
- irregularidades;
- cambios de forma;
- o áreas con un aspecto diferente.
Puede afectar a un solo diente o a varios.
Y puede ser muy leve o mucho más visible.
¿Una mancha blanca significa que tengo hipoplasia?
No necesariamente.
No todas las manchas del esmalte tienen el mismo origen.
En la hipoplasia hay un problema relacionado principalmente con la cantidad de esmalte que se ha formado.
En otras alteraciones, el grosor del esmalte puede ser más normal, pero su estructura o mineralización pueden estar modificadas.
Para el paciente, ambos problemas pueden parecer simplemente “una mancha”.
Pero clínicamente no son exactamente lo mismo.
Antes de tratar una mancha, necesitamos saber qué tipo de alteración tenemos delante.
¿Por qué aparece la hipoplasia del esmalte?
La hipoplasia se produce mientras el diente se está formando.
Puede estar relacionada con distintos factores que actúan durante esa etapa del desarrollo.
En algunos pacientes podemos identificar una posible causa.
En otros, muchos años después, no siempre es posible saber exactamente por qué ocurrió.
Para decidir el tratamiento, lo más importante suele ser valorar cómo está hoy ese diente:
cuánto esmalte tiene, qué parte está afectada y si existe alguna alteración de forma, color o sensibilidad.
¿Todos los casos necesitan tratamiento?
No.
Y esto es importante.
Si la alteración es pequeña, el diente está sano y al paciente no le preocupa estéticamente, puede no ser necesario hacer nada.
En otros casos bastará con una actuación muy localizada.
Y cuando la alteración afecta de manera importante a la forma, el color o la superficie visible del diente, podemos valorar un tratamiento restaurador.
No tratamos la hipoplasia porque exista. La tratamos cuando realmente hay algo que queremos o necesitamos mejorar.
¿Cuándo pueden estar indicadas las carillas?
Las carillas pueden ser una buena opción cuando la hipoplasia afecta a una parte importante de la superficie visible del diente.
Por ejemplo, cuando necesitamos mejorar al mismo tiempo:
- forma;
- color;
- textura;
- proporciones;
- o irregularidades del esmalte.
En estos casos, una carilla de porcelana puede permitirnos crear una nueva superficie estética sobre el diente.
Pero antes necesitamos saber cuánto esmalte sano conservamos.
Eso es especialmente importante porque el esmalte ofrece unas condiciones muy favorables para la adhesión.
Si tenemos esmalte sano, nuestro objetivo es preservarlo.
¿Pueden utilizarse carillas ultrafinas?
En determinados casos, sí.
Cuando necesitamos corregir pequeñas irregularidades, mejorar la forma o añadir volumen sin realizar grandes cambios, podemos valorar carillas ultrafinas.
En algunos pacientes podemos trabajar de forma principalmente aditiva.
Es decir, añadimos lo que falta sin eliminar tejido sano de manera innecesaria.
Pero no todos los dientes con hipoplasia permiten el mismo tratamiento.
Tenemos que estudiar:
- cuánto esmalte existe;
- profundidad del defecto;
- color;
- posición del diente;
- mordida;
- y cantidad de cambio necesaria.
La mejor carilla no es la más fina. Es la que permite resolver bien el problema conservando al máximo el diente.
¿Puede tratarse con composite?
Sí.
El composite puede ser una opción muy buena cuando la alteración es pequeña o está localizada.
Nos permite trabajar directamente sobre una zona concreta del diente.
Por ejemplo, podemos mejorar:
- pequeños surcos;
- irregularidades;
- defectos de forma;
- o determinadas zonas visibles.
En estos casos podemos intervenir únicamente donde hace falta.
Cuando la alteración es más extensa, o necesitamos controlar mejor forma, textura y color, podemos valorar porcelana.
Composite y porcelana no son dos versiones del mismo tratamiento. Cada uno tiene sus indicaciones.
¿Cómo decidimos entre composite y porcelana?
No lo decidimos únicamente por el tamaño de la mancha.
Valoramos varios factores:
- extensión del defecto;
- cantidad de esmalte sano;
- color;
- profundidad de la alteración;
- número de dientes afectados;
- mordida;
- posición dental;
- y resultado que queremos conseguir.
Una alteración pequeña puede resolverse perfectamente con composite.
Una afectación más amplia puede beneficiarse de una carilla de porcelana.
Y también hay casos en los que no necesitamos ninguno de los dos.
El diagnóstico determina cuánto tratamiento necesita el diente.
¿Y si el principal problema es el color?
Entonces primero necesitamos saber por qué ese diente tiene un color diferente.
Una alteración superficial y una coloración más profunda no se comportan igual.
En algunos casos podemos valorar opciones más conservadoras antes de colocar una carilla.
En otros, cuando además del color existe una alteración de forma o de superficie, una restauración puede ofrecer una solución más completa.
No colocamos una carilla simplemente porque exista una mancha. Primero entendemos qué hay detrás de esa diferencia de color.
¿Puede ayudar el blanqueamiento?
Depende del caso.
El blanqueamiento puede modificar el color del diente, pero no reconstruye el esmalte que no se formó correctamente.
Tampoco elimina un surco ni cambia una irregularidad anatómica.
Por eso, si el problema es únicamente de color, podemos valorar determinadas opciones.
Pero cuando existe además un defecto de forma o estructura, puede ser necesario otro tipo de tratamiento.
En algunos pacientes podemos combinar técnicas.
En otros, no será necesario.
¿Qué ocurre si solo un diente está afectado?
Estos casos pueden ser especialmente delicados desde el punto de vista estético.
Cuando tratamos un único incisivo, tenemos al lado varios dientes naturales que sirven de referencia.
Tenemos que reproducir:
- forma;
- color;
- textura;
- brillo;
- translucidez;
- y proporciones.
No buscamos simplemente “mejorar” ese diente.
Buscamos que vuelva a integrarse con todos los demás.
Cuando el resultado está bien realizado, el diente tratado no debería llamar la atención.
¿Y si están afectados varios dientes?
Entonces ampliamos la mirada.
No significa que tengamos que tratar todos los dientes afectados.
Primero decidimos:
- cuáles necesitan realmente tratamiento;
- cuáles podemos conservar tal como están;
- cuáles se ven al sonreír;
- y qué técnica es más adecuada para cada uno.
En algunos pacientes podremos utilizar solo composite.
En otros porcelana.
Y en otros combinaremos varias soluciones.
No todos los dientes tienen que recibir el mismo tratamiento para formar parte de una sonrisa armónica.
¿Por qué es tan importante conservar el esmalte?
Porque el esmalte es especialmente valioso en tratamientos adhesivos.
Cuando planificamos una carilla intentamos mantener la mayor cantidad posible.
Y en un diente con hipoplasia este punto es todavía más importante, porque ya existe una alteración en la formación del esmalte.
Por eso estudiamos qué zonas están sanas y cuáles están afectadas.
Esto nos ayuda a decidir:
- cuánto debemos intervenir;
- dónde podemos adherir;
- qué material utilizar;
- y qué pronóstico podemos esperar.
Ser conservadores no significa no tocar nunca el diente. Significa intervenir solo donde realmente hace falta.
¿La hipoplasia puede producir sensibilidad?
En algunos casos, sí.
Si existe menos esmalte en una determinada zona, el diente puede estar menos protegido.
Eso puede hacer que algunos pacientes noten sensibilidad al frío, al aire o a determinados alimentos.
Pero no ocurre siempre.
Si existe sensibilidad, primero debemos estudiar su causa.
La salud del diente va antes que cualquier mejora estética.
¿Una carilla puede ocultar completamente la alteración?
En muchos casos podemos mejorar mucho el aspecto del diente.
Pero el resultado dependerá del tipo de alteración, de su profundidad y del color de base.
Cuando necesitamos ocultar una zona oscura o marcada tenemos que encontrar un equilibrio:
cubrir lo que no queremos ver sin perder la naturalidad del diente.
Una carilla demasiado opaca puede ocultar bien el fondo, pero también puede perder parte de la profundidad óptica que tienen los dientes naturales.
Por eso debemos planificar conjuntamente:
- material;
- espesor;
- color;
- translucidez;
- y forma.
¿Cómo estudiamos una hipoplasia del esmalte en Instituto Volpe?
Empezamos por el diente.
No por la carilla.
Queremos saber:
- qué tipo de alteración presenta;
- cuánto esmalte está afectado;
- cuánto esmalte sano conservamos;
- si existe sensibilidad;
- si hay cambios de color;
- cómo es la forma;
- cómo funciona la mordida;
- y cómo se integra ese diente dentro de la sonrisa.
Cuando el caso lo necesita podemos apoyarnos en fotografías clínicas, escáner intraoral 3D y planificación digital.
Después elegimos la solución más conservadora que pueda resolver correctamente el problema.
Puede ser composite.
Puede ser una carilla ultrafina.
Puede ser una carilla de porcelana.
O puede ser que no necesitemos tratarlo.
Estar especializados en carillas también significa saber cuándo no hace falta colocar una.
Preguntas frecuentes sobre hipoplasia del esmalte
¿La hipoplasia puede afectar tanto a dientes de leche como a dientes definitivos?
Sí.
Puede aparecer en distintas denticiones dependiendo del momento en que se haya producido la alteración durante el desarrollo del diente.
El tratamiento dependerá de la edad, del diente afectado y de la situación clínica.
¿La hipoplasia empeora con los años?
El defecto de formación no vuelve a aparecer una vez que el diente ya está formado.
Pero una zona con menos esmalte puede comportarse de manera diferente frente al desgaste y otros factores.
Por eso es conveniente revisarla periódicamente.
¿La hipoplasia es una caries?
No.
Son problemas diferentes.
La hipoplasia se produce durante la formación del esmalte.
La caries, en cambio, es un proceso que aparece después y provoca pérdida de tejido dental.
Aun así, cualquier zona irregular debe valorarse para saber exactamente qué estamos viendo.
¿Puede afectar solamente a un diente?
Sí.
Puede presentarse de forma muy localizada o afectar a varias piezas.
Cuando el problema está en un solo diente, el tratamiento también puede ser muy localizado.
¿Una carilla sobre un diente con hipoplasia necesita más tallado?
No necesariamente.
Depende del esmalte disponible, de la profundidad de la alteración y del resultado que necesitemos conseguir.
En algunos casos podemos realizar tratamientos muy conservadores.
Tratar una hipoplasia no significa simplemente tapar una mancha
Cuando vemos una alteración del esmalte, nuestra primera pregunta no es:
“¿Qué carilla ponemos?”
La pregunta es:
“¿Qué le ocurre realmente a este diente y cuánto tejido sano podemos conservar?”
En algunos casos bastará con una pequeña reconstrucción de composite.
En otros, una carilla de porcelana o una carilla ultrafina puede permitirnos recuperar mejor forma, color y textura.
Y también habrá pacientes en los que no sea necesario realizar ningún tratamiento.
Nuestro objetivo no es cubrir más. Es intervenir lo justo para devolver al diente una apariencia natural, conservar al máximo su estructura sana y conseguir un resultado que tenga sentido también a largo plazo.