Una de las preguntas más habituales cuando una persona está valorando un tratamiento estético es:¿Cuántas carillas dentales necesito?La respuesta no es igual para todos.En algunos casos puede ser suficiente tratar dos o cuatro dientes. En otros puede ser recomendable trabajar sobre seis, ocho, diez o más. Y cuando existe un desgaste generalizado o necesitamos recuperar una mordida muy deteriorada, el tratamiento puede llegar a implicar prácticamente toda la dentición.Por eso, en Instituto Volpe no partimos de un número predeterminado de carillas.Primero realizamos una valoración clínica completa y determinamos qué dientes necesitan tratamiento, cuáles podemos conservar intactos y qué tipo de restauración resulta más adecuada en cada uno.A partir de ese diagnóstico podemos recomendar la extensión del tratamiento y explicar al paciente por qué.
No existe un número estándar de carillas dentales
Es frecuente oír hablar de tratamientos de cuatro, seis, ocho o diez carillas dentales.
Pero estas cifras no deberían entenderse como una regla.
Cada sonrisa es diferente.
Hay pacientes que únicamente necesitan modificar dos dientes y otros en los que el tratamiento debe abarcar una zona más amplia para conseguir un resultado equilibrado.
Cuando tratamos varios dientes anteriores solemos buscar una distribución simétrica y, siempre que la situación clínica lo permita, trabajar con números pares puede ayudarnos a mantener una transición armónica entre ambos lados de la sonrisa.
Pero tampoco aplicamos esta idea de forma automática.
Lo importante no es alcanzar una cifra concreta, sino decidir qué dientes necesitan realmente ser tratados.
¿De qué depende el número de carillas que necesitamos?
Antes de recomendar cuántos dientes conviene tratar analizamos varios factores.
Cuántos dientes muestras al sonreír
No todas las personas enseñan los mismos dientes cuando sonríen.
Algunas muestran principalmente los incisivos y caninos.
Otras tienen una sonrisa más amplia y enseñan también los premolares.
Esto es importante porque el tratamiento debe integrarse con todos los dientes visibles.
Si modificamos únicamente los dientes centrales y queda una diferencia evidente con los dientes naturales que aparecen a los lados, el resultado puede perder naturalidad.
Por eso observamos no solo los dientes, sino también cómo se relacionan con los labios y con el conjunto de la sonrisa.
Qué queremos mejorar
No es lo mismo corregir una pequeña diferencia de longitud que transformar globalmente una sonrisa.
Podemos querer mejorar:
- dientes pequeños;
- bordes desgastados;
- espacios entre dientes;
- diferencias de longitud;
- alteraciones de forma;
- determinados cambios de color;
- asimetrías;
- o una combinación de varios problemas.
Cuando el problema está muy localizado, podemos limitar el tratamiento a pocos dientes.
Cuando afecta a una zona más amplia, puede ser conveniente tratar un número mayor.
El color de los dientes que vamos a conservar
El color también influye en la decisión.
Si queremos modificar mucho el tono de dos o cuatro dientes, debemos estudiar cómo se integrarán con los dientes naturales que quedan alrededor.
En determinados casos podemos realizar primero un blanqueamiento y después colocar carillas únicamente en aquellos dientes que necesitan cambiar de forma o estructura.
En otros casos puede ser necesario ampliar el tratamiento para conseguir una transición más natural.
La forma y posición de los dientes
Los dientes anteriores mantienen una relación entre sí.
La longitud, anchura, inclinación y posición de un diente afectan visualmente a los dientes vecinos.
Por eso no analizamos cada pieza de manera aislada.
Buscamos que el conjunto resulte armónico con la sonrisa y con el rostro del paciente.
La mordida
El número de dientes a tratar también puede depender de la función.
Cuando existe desgaste, bruxismo o una alteración importante de la mordida, no podemos limitar la planificación únicamente a los dientes que se ven al sonreír.
Tenemos que estudiar cómo contactan los dientes superiores e inferiores y qué zonas reciben mayor carga.
En determinados casos, lo que inicialmente parece una consulta puramente estética puede necesitar una rehabilitación más amplia.
¿Es posible colocar solo dos carillas?
Sí.
Hay pacientes en los que únicamente dos dientes necesitan tratamiento.
Por ejemplo, dos incisivos centrales pueden presentar diferencias de longitud, desgaste o alteraciones de forma mientras los dientes vecinos se encuentran en buenas condiciones.
Si podemos conseguir un resultado natural conservando el resto de los dientes, preferimos hacerlo.
No tratamos un diente sano simplemente para aumentar el número de carillas.
¿Cuándo pueden estar indicadas cuatro carillas?
Cuatro carillas pueden estar indicadas cuando el problema afecta principalmente a los incisivos centrales y laterales.
Puede ocurrir, por ejemplo, cuando existen:
- diferencias de tamaño;
- espacios;
- desgaste;
- alteraciones de forma;
- o pequeñas asimetrías.
Antes de decidirlo debemos comprobar cómo se integrarán esos cuatro dientes con los caninos y con el resto de la sonrisa.
¿Cuándo recomendamos seis, ocho, diez o más carillas?
Cuando queremos modificar una zona más amplia de la sonrisa podemos necesitar tratar más dientes.
Esto puede ocurrir si buscamos cambiar de forma importante:
- el color;
- la longitud;
- las proporciones;
- la forma;
- la simetría;
- o la continuidad de toda la sonrisa visible.
En una sonrisa amplia puede ser necesario incluir también premolares para que el tratamiento termine de una forma progresiva y natural.
Pero una persona que muestra ocho dientes al sonreír no necesita obligatoriamente ocho carillas.
La decisión depende siempre del diagnóstico.
Más carillas no significa un mejor tratamiento
Este punto es especialmente importante.
Un tratamiento no es mejor porque incluya más dientes.
Nuestro objetivo es conseguir el resultado previsto tratando únicamente los dientes que realmente necesitan intervención.
Cuando un diente puede mantenerse natural y formar parte perfectamente de la nueva sonrisa, preferimos conservarlo.
La odontología conservadora también consiste en saber qué no debemos tocar.
¿Qué ocurre cuando el paciente necesita una rehabilitación completa?
Hay situaciones en las que el problema va mucho más allá de los dientes anteriores.
Pacientes con desgaste generalizado, pérdida importante de altura dental o alteraciones de la mordida pueden necesitar una rehabilitación de toda la boca.
En estos casos puede ser necesario recuperar la dimensión vertical, es decir, la altura y la relación con la que los dientes superiores e inferiores funcionan entre sí.
El tratamiento puede implicar prácticamente toda la dentición, llegando en determinados casos a 24 o incluso 28 dientes.
Cuando el tratamiento afecta a prácticamente toda la dentición, hablamos de una rehabilitación oral completa. Esto no significa colocar 24 o 28 carillas ni utilizar el mismo tipo de restauración en todos los dientes.
En una rehabilitación de estas características podemos combinar:
- carillas;
- coronas;
- restauraciones adhesivas;
- y otras soluciones según el estado de cada diente.
Cada pieza se estudia individualmente.
El objetivo es recuperar estética, función y estabilidad de la mordida.
¿Y si unos dientes necesitan carillas y otros no?
Es algo completamente normal.
En tratamientos complejos no siempre utilizamos la misma solución en todos los dientes.
Un paciente puede necesitar:
- carillas de porcelana en algunos dientes;
- una corona en una pieza con mucha pérdida de estructura;
- ortodoncia en determinadas situaciones;
- y mantener otros dientes completamente naturales.
La especialización en estética dental no consiste en aplicar una única técnica a toda la boca.
Consiste en conseguir que diferentes tratamientos se integren entre sí de forma natural y funcional.
¿Carillas de porcelana o carillas ultrafinas?
El número de dientes tampoco determina automáticamente qué tipo de carilla debemos utilizar.
En determinados pacientes podemos realizar carillas ultrafinas o microcarillas con mínima o nula preparación dental.
Las carillas sin preparación dental pueden estar indicadas cuando existe espacio suficiente para añadir el volumen necesario conservando prácticamente todo el esmalte.
En otros dientes puede ser necesaria una mínima preparación para conseguir una mejor integración.
Y cuando existe una pérdida importante de estructura, una restauración previa extensa u otra situación clínica, puede estar indicado un tratamiento diferente.
Primero decidimos qué necesita cada diente.
Después elegimos la técnica.
¿Qué ocurre si quiero cambiar mucho el color de mi sonrisa?
Cuando el principal objetivo es modificar significativamente el color, debemos estudiar toda la zona visible.
Si colocamos carillas muy claras únicamente en dos o cuatro dientes y los dientes posteriores tienen un tono muy diferente, puede aparecer una transición poco natural.
En determinados pacientes podemos realizar un blanqueamiento previo y después tratar únicamente los dientes que necesitan modificar su forma.
En otros puede ser necesario incluir más dientes dentro del tratamiento.
La decisión se toma valorando el color inicial, el resultado que desea el paciente y la integración con sus dientes naturales.
¿Cuándo realizamos el diseño digital de la sonrisa?
En la primera valoración realizamos el diagnóstico y explicamos al paciente qué tratamiento consideramos adecuado, qué número aproximado de dientes recomendamos tratar y por qué.
El diseño digital detallado forma parte de una fase posterior.
Una vez que el paciente decide realizar el tratamiento, avanzamos con la planificación y podemos estudiar con mayor precisión formas, longitudes, proporciones y relación con la sonrisa.
El diseño digital no sustituye al diagnóstico.
Nos ayuda a desarrollar con precisión un tratamiento que previamente hemos considerado indicado.
La prueba estética nos ayuda a valorar el resultado
En determinados casos recomendamos realizar una prueba estética o mock-up sobre el número de dientes que consideramos adecuado.
Esto permite al paciente visualizar de forma provisional cómo puede integrarse el tratamiento en su sonrisa.
La prueba facilita además algo que consideramos fundamental: el diálogo.
Podemos valorar juntos:
- la longitud;
- el volumen;
- las proporciones;
- la amplitud de la sonrisa;
- y cómo se integra el resultado con el rostro.
A partir de ahí podemos realizar los ajustes necesarios antes del tratamiento definitivo.
¿Qué ocurre si el número de dientes recomendado supone una inversión elevada?
Este aspecto también forma parte de la conversación con el paciente.
Primero explicamos cuál consideramos que sería el tratamiento adecuado y por qué.
A partir de ahí, si existen circunstancias económicas que debemos tener en cuenta, podemos estudiar alternativas siempre que sean clínicamente razonables.
En algunos casos podemos:
- reducir el número inicial de dientes;
- realizar el tratamiento por fases;
- comenzar por una zona;
- y completar posteriormente otras áreas.
Escuchamos las necesidades del paciente e intentamos adaptar el tratamiento cuando el caso lo permite.
Pero cualquier modificación debe mantenerse dentro de unos límites clínicos que permitan conservar un buen resultado y un pronóstico adecuado.
Podemos adaptar el tratamiento; el diagnóstico sigue marcando los límites de lo que consideramos clínicamente correcto.
¿Puedo empezar con pocas carillas y completar el tratamiento más adelante?
En determinados casos, sí.
Pero es importante tener desde el principio una visión global del resultado que queremos conseguir.
Si sabemos que probablemente tendremos que completar posteriormente otros dientes, podemos tenerlo en cuenta desde el inicio para mantener una correcta relación de color, forma y proporciones.
Por eso, realizar un tratamiento por fases no significa improvisarlo.
Las distintas etapas deben formar parte del mismo plan.
¿Y si mis dientes están desalineados?
Una pequeña irregularidad puede, en algunos casos, corregirse mediante técnicas restauradoras conservadoras.
Pero las carillas no sustituyen sistemáticamente a la ortodoncia.
Cuando existe una alteración importante de la posición dental debemos valorar si la ortodoncia es necesaria o si puede existir una alternativa restauradora con un buen pronóstico.
Hay pacientes adultos que no desean realizar tratamientos ortodóncicos prolongados.
En estas situaciones estudiamos si existe una alternativa razonable.
A veces la hay.
Y otras veces debemos explicar que, sin ortodoncia previa, no podemos conseguir el resultado con el pronóstico que buscamos.
El diagnóstico vuelve a marcar el límite.
¿Cuántas carillas necesito si tengo bruxismo?
El bruxismo tampoco determina un número concreto de carillas.
Debemos valorar:
- cuánto desgaste existe;
- qué dientes están afectados;
- cómo contactan entre sí;
- qué zonas reciben mayor carga;
- cuánto esmalte podemos conservar;
- y qué dientes necesitan recuperar forma o longitud.
Si quieres profundizar en este aspecto, puedes consultar nuestra guía sobre carillas dentales y bruxismo, donde explicamos cómo abordamos estos casos.
Entonces, ¿cuántas carillas dentales necesito?
La respuesta solo puede obtenerse después de estudiar cada sonrisa.
Puede ser necesario tratar dos dientes, cuatro, seis, ocho, diez o más.
Y en rehabilitaciones complejas podemos necesitar trabajar prácticamente toda la dentición.
Pero el número nunca debería ser el punto de partida.
En Instituto Volpe primero realizamos el diagnóstico y determinamos qué dientes necesitan tratamiento, cuáles podemos conservar y qué solución tiene mejor pronóstico en cada zona.
Una vez aceptado el tratamiento, la planificación digital y la prueba estética, cuando están indicadas, nos permiten desarrollar con mayor precisión el resultado previsto.
Preguntas frecuentes sobre cuántas carillas dentales necesito
¿Puedo ponerme una sola carilla?
Sí, en determinados casos.
Conseguir que una única carilla se integre con los dientes vecinos requiere estudiar cuidadosamente el color, la forma, la textura y la proporción.
¿Es mejor ponerse seis u ocho carillas?
No existe un número mejor.
Depende de qué dientes necesitan tratamiento, cuántos aparecen al sonreír y cómo se integrarán con los dientes naturales.
Cuando tratamos varios dientes anteriores solemos buscar una distribución simétrica y, cuando clínicamente tiene sentido, trabajar con números pares.
¿Cuántas carillas se suelen colocar en los dientes superiores?
Varía mucho entre pacientes.
Podemos realizar tratamientos muy localizados o rehabilitaciones mucho más amplias.
No recomendamos decidir el tratamiento basándonos únicamente en una cifra estándar.
¿Necesito carillas también en los dientes inferiores?
No necesariamente.
Los dientes inferiores también deben valorarse, especialmente cuando existen problemas de desgaste o de mordida.
Pero si están sanos y no necesitan tratamiento, pueden mantenerse sin intervenir.
¿Puedo hacer el tratamiento en varias fases?
En determinados casos, sí.
Siempre que sea clínicamente viable, podemos organizar el tratamiento en diferentes etapas.
Lo importante es disponer desde el principio de una visión global para que todas las fases formen parte del mismo plan.
Primero diagnóstico, después tratamiento
En Instituto Volpe no partimos de un número predeterminado de carillas.
La Dra. Cecilia Volpe estudia personalmente cada caso para determinar qué dientes necesitan tratamiento, cuáles pueden conservarse intactos y qué tipo de restauración resulta más adecuada.
En algunos pacientes necesitaremos modificar únicamente dos o cuatro dientes.
En otros realizaremos tratamientos más amplios.
Y en rehabilitaciones complejas puede ser necesario trabajar prácticamente toda la boca para recuperar no solo la estética, sino también la función y la mordida.
Estar especializados en carillas no significa colocar el mayor número posible. Significa saber qué dientes debemos tratar, cuáles debemos conservar y qué solución ofrece el mejor pronóstico para cada paciente.